A la atención de D. Antonio Román (Alcalde del Excmo. Ayto. de Guadalajara)
y Dña. Ana Guarinos (Presidenta de la Excma. Diputación de Guadalajara)
Me llamo Rodrigo de Sebastián Martín, vecino de la localidad, y por qué no
decirlo, orgullosamente natural de Guadalajara. Ustedes y otros vecinos de la
ciudad bien me conocen por haber formado parte durante muchos años de la vida
deportiva de nuestra pequeña localidad ya que he pertenecido (y aún pertenezco
en corazón) al Club Alcarreño de Salvamento, donde he pasado de ser deportista
a ser Vicepresidente en los últimos 14 años.
Hace 10 meses me vi obligado a dejar Guadalajara y con ello dejar atrás a
mi familia, a mis amigos y al Club de mi vida. Ahogado por un futuro poco
alentador y por un sistema que me demostraba que ya no me necesitaba, decidí
hacer la maleta como miles de jóvenes y probar en el extranjero. En mi caso he
venido a parar a la ciudad de Sydney (Australia), al otro lado del mundo, y yo
ya no sé si a buscar una oportunidad o a no sentirme un inútil para la
sociedad.
10 meses atrás sentí en mi propia ciudad y en el país donde residía que era
un estorbo, ya que con las cifras de paro que se mostraban (y que perduran), la
falta de creación de empleo, la supresión de derecho de sanidad y la falta de
recursos para poder independizarme, noté que tras años de buenas intenciones,
trabajo y esfuerzo, no tenía un hueco para poder desarrollarme y vivir
dignamente.
El motivo de mi carta no es otro que mostrar mi total indignación y mi
repulsa a lo que creo que es un insulto para cientos de guadalajareños que como
yo nos hemos visto relegados a irnos de allí. Como cada día veo las noticias de
España y sobre todo leo la prensa local de Guadalajara, y ya no lo hago con la
intención de volver, lo hago con la intención de que se me quiten las ganas de
volver y de, quién sabe, poder sacar a mi familia de allí, porque cosas
acontecidas con el diputado Jesús Parra García es para, literalmente, echarse a
llorar.
Desde pequeño bien me dijeron lo que tenía que hacer, estudiar, formarme,
aprender idiomas, colaborar con mi sociedad, implicarme con mis vecinos y
demás, y aquí estoy con mis 29 años, Ingeniero de Telecomunicaciones con un
Máster en Redes, hablando Inglés nativo, dominando algo de Italiano y
Portugués, años de salvamento y natación deportiva, instructor de natación,
socorrista, miembro del club deportivo más exitoso de la ciudad y por qué no
decirlo del Mundo. Aquí estoy al otro lado del mundo, haciendo Skype para
felicitar a mi madre por su cumpleaños, luchando cada día en una pequeña
piscina por un salario, trabajando gratis, esperando a que salga la oportunidad
para poder vivir dignamente. Y mientras tanto, ahí está un joven que no se
esconde para expresar su ideología fascista cobrando un sueldo público por ser
Diputado de Guadalajara.
Ahora me gustaría que se preguntará que sentiría usted si cualquier miembro
de su familia estuviera a miles de kilómetros de su casa y viera lo que se permite
en su ciudad mientras él o ella se tiene que ver relegado a abandonar todo para,
ya no tener que ser rico o importante, sino para poder vivir dignamente y
sufrir alejado de los suyos. Es esa es la Ciudad y la Provincia que queremos?
La que premia a jóvenes fascistas y relega a universitarios formados al exilio?
Son ustedes los únicos que pueden decidir, yo ya he cumplido con mi parte, o
eso creo.
Reciban un cordial saludo,
Rodrigo De Sebastián Martín